elcajondesinderik

elcajondesinderik

miércoles, 9 de noviembre de 2016

HALCONES DEL ESPACIO



HALCONES DEL ESPACIO



Aquí Tenemos un clásico de quiosco de finales de los 60 y 70 que marcó una época: el paracaidista de los “Halcones del Espacio”. Nuevo, y en bolsa original.


Este paracaidista era, en principio, muy simple. Visualmente era una pasada. Consistía en una figura de plástico, la cual estaba enganchada por los hombros mediante cuerdas a un paracaidas. Todo era plástico y cuerda.

El  juguete viene cerrado en una bolsa de plástico transparente, en la que está enrollado el paracaidas. También se adjuntan las instrucciones para hacerlo volar correctamente. A modo de cierre tiene un cartón grapado con el nombre “Halcones del Espacio”, y el precio de 15 pesetas.

La figura del paracaidista (como otras figuras de plástico del mismo estilo) aparece en diversos colores: amarillo, azul, verde... El paracaidas era a cuadros rojo/blanco, azul/blanco, verde/blanco...


También, en el mismo formato, se encuentran con el nombre de “Super paracaidistas/ Heroes del Espacio” y “Paracaidistas/Aguilas del Espacio”. El fabricante, suponemos, era el mismo.

Fue una figura más tarde imitada, pero sin llegar al nivel del original. La presentación era muy sencilla (típica de los juguetes de quiosco), pero la jugabilidad era extrema.

 



El fabricante fue Alfredo Losada, c/ Joaquín Valls, Barcelona 16. Se fabricaban en una calle cercana a casa. Me acuerdo de ver en la juguetería-papelería donde los hacían y vendían (La llamabamos “La Barata”), cajas y más cajas enormes llenas de bolsas de paracaidistas... Que recuerdos...

Alfredo Losada también era fabricante de “sobres sorpresa” (sobres de soldaditos/ Montaplex). Entre ellos, algunos con nombres tan sugerentes como: “Los meteoros de la pista” (cochecitos de plástico), “Las panteras del desierto”, “Patrulla de choque”, “Marines en combate” (estos últimos de soldaditos). También había sobres de niñas...


También tenía pequeños blísters (bolsa de juguetes) con, por ejemplo, 1 bolido o cochecito montado, otro para montar y 1 ciclista u otra figura de plástico... una pequeña delícia.

El paracaidista tenía un pequeño hueco (en el lugar de la mochila) para poder adjuntar una pequeña piedra con el paracaidas. Así, al tirarlo, se impulsaba más fuertemente y la caida era más larga.



Ver como caia ese paracaidas nos transportaba a infinidad de películas de guerra de sábado por la tarde. Muchas veces el pobre topaba con ramas de árbol o cables del tendido eléctrico, y se acababa el vuelo.

Muchas veces las cuerdas del paracaidas se enrollaban entre ellas, y desenrollarlo era una misión imposible.

Os paso el link al Kiosko del entrañable Akela, donde nos habla del tema:



 
Una grandísima joya... Maravilla de Kiosco


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario